17.6.10

Nombre Obra : Horno de Ladrillo Artesanal Invertido
Arquitecto : Diego Parra Oyarzún
Profesor Guía : Eduardo Castillo
Mandante : Autoencargo
Sup. Construida : 25 m² (Superficie aproximada Horno de Ladrillos)
Constructor : Alejandro Rojas + Daniel Rojas (Artesanos del Ladrillo)
Calculista : Patricio Lara
Ubicación : Trapiche, Comuna de Rauco, Provincia de Curicó, Región del Maule, Chile
Año : Diciembre 2009 a Enero 2010

…INVERTIR EL HORNO ES INVERTIR EL PAISAJE, la obra – una “acción efímera” en un “alrededor concreto”






La obra se instala en un “alrededor concreto” con situaciones y características en particular,
un territorio con un oficio que generan un paisaje exclusivo, un paisaje construido, modelado
por dicho oficio, en donde aparecen estos iconos, unos cuerpos, unas masas de
temporalidad limitada, efímeras, que emergen una y otra vez solo para desaparecer, así
como la construcción frágil de la que nos habla Smiljan Radic; “Hecha para no ser vista, no
vale la pena, no tiene gracia… Quizás podríamos decir que una construcción frágil no se da
cuenta ni debe dar cuenta de su figura, porque su figura es nuestro paisaje”… son resultado
de una cotidianeidad, de una rutina, casi sin ambición, y son capaces de leerse como
arquitectura cuando Aldo Rossi nos dice; “Si tuviera que hablar de arquitectura diría que es
mas bien un rito que un acto creativo; porque conozco perfectamente las amarguras y el
consuelo del rito, el rito nos consuela con la continuidad, con la repetición, nos obliga a
oblicuos olvidos, porque no pudiéndose desarrollar, cualquier cambio significaría la
destrucción”.
En esa condición efímera y artesanal de este “alrededor concreto” que la obra tiene por
intención invertir el paisaje, es el paisaje cultural el que se invierte rotundamente, al entrar en
esa tradición, en esa cultura donde las cosas se han de hecho desde antaño de una cierta
manera, entrar en ese conocimiento en donde la excusa es la manipulación de este icono
para transformar e invertir este “paisaje cultural”, un cambio de forma que pone en crisis el
oficio en conjunto con su alrededor. Es una obra que carga con la tradición, con la memoria,
con un oficio y su historia pero esa historia, con la acción, es derrumbada.
Dicha acción efímera busca a través de la experiencia con la obra, desestabilizar, poner en
duda la situación actual de las cosas, producir esa fisura que obligue a volver a mirar, y en
este punto me es fácil hacer la relación con una obra en particular de Gordon Matta-Clark
(Splitting) cuando el nos relata su propia experimentación con su obra “(…) y llegabas a un
punto en el que de pronto la caja de escalera se inclinaba hacia el otro lado. Entonces, todo
parecía cambiar, sí. Uno tiene una percepción de las cosas, de la solidez de la arquitectura
¿sabes? Y ahora todas estas cosas totalmente desorientadoras te daban una sensación física,
algo visceral que era realmente potente. (…)”, así, creo entender ahora, que quizás la mejor
manera de transmitir algo a través de la experimentación de la obra es cuando se logra
“desestabilizar, desorientar”, así como también lo logra hacer Richard Serra en sus elipses
de acero, en donde el espacio se contrae y se dilata, está en constante movimiento. Es a la
construcción de esa atmosfera de tensión a donde apunta, quizás, la obra. Pero esta forma
que nos permite releer el paisaje sin duda demanda un esfuerzo especial al no tener
precedentes y ahí hay un gran valor; tomar un objeto y manipularlo para producir esa fisura
que obligue a nuevas lecturas, a través de la experimentación, es aquí donde adquiere suma
importancia la materialización del pensamiento, así Richard Serra nos dice; “La obra
proviene del trabajo, no puedo solamente solucionar un problema pensando, me es preciso
trabajar en ello. Y es por eso que me interesa construir cosas, porque a menudo lo que ocurre
en el proceso del esfuerzo sostenido que toma construir algo es que uno se da cuenta de hasta
que punto no era posible prever la conclusión a la que su intención lo llevaría. Los resultados
físicos me importan mucho más que las ideas que no requieren manifestación física. Necesito
la traducción a una sustancia material, sino, estaría negando la importancia de la
experimentación física.” Pero… ¿Cómo se hace para convencer a un grupo de campesinos, artesanos del ladrillo,
quienes con el paso del tiempo han ganado un conocimiento que los lleva a realizar las cosas
de cierta manera en donde la experiencia les da la seguridad de estar haciéndolo bien, para
que accedan a introducir una nueva forma?
Introducirse en un territorio para aprender un oficio y lograr interferir desde adentro y no
con una mirada alejada, no con distancia; generar un vinculo con el artesano, una confianza
tal que me permitan actuar desde un campo que no me es habitual y para ellos asumir una
acción que también les es ajena, creo que en la confrontación de estas dos miradas, cada
una con códigos y conocimientos diferentes, la mía desde un mundo mas abstracto, desde el
arte quizás, la de ellos desde un mundo mas figurativo y de ese conocer el oficio, desde la
artesanía, en ese encuentro y posible traspaso de experiencias, en el que ellos puedan
traspasarme el conocimiento que han adquirido por años para yo poder desde ahí generar
una idea y que ellos puedan asumirla y hacerla propia, es en esa tensión, creo, donde existe
un gran valor y la obra se potencia tomando mayor relevancia, Tal como nos dice Richard
Serra; “Pienso que el sentido de la obra está en el esfuerzo, no en un sus intenciones, y ese
esfuerzo es un estado mental, una actividad, una interacción con el mundo”. Parte aquí la
decisión de tomar su rito asumirlo y aprenderlo pasar a ser parte, aunque sea por un
instante, de su mundo, llegando a producir ese lazo humanístico necesario para que ellos
puedan depositar la confianza en mi asumiendo los riesgos necesarios que enfrenta una
obra de este tipo.





…el rito (materialización de la obra)



El rito comienza con la extracción de la tierra mediante retroexcavadora desde la sima de los
cerros para trasladarla en camión a las piscinas en donde se mezclara con arena y paja para
componer el barro con el cual serán fabricados los ladrillos. La tierra se depositará en las
piscinas y se dejara remojando un día completo para que así puedan asentarse las piedras
logrando un barro de mejor consistencia e impedir que los cortadores se hieran las manos
con trozos de piedras, posteriormente se pisara durante 2 días con caballos mientras
gradualmente se le agregara la paja y la arena hasta lograr la consistencia adecuada, luego
se dejara reposar durante un día en donde el sol seca el barro dejándolo como una pasta
viscosa. Los cortadores mientras prepararan las canchas en donde se cortara el ladrillo
emparejándolas y cubriéndolas con arena para que así el ladrillo quede parejo y no se pegue
al suelo, extraen el barro en carretillas transportándolo a la cancha en donde cada cortador
cortara aproximadamente mil ladrillos diarios, una vez cortados serán cubiertos con arena
seca para que esta absorba la humedad y ayude al secado de los ladrillos frescos, dos a tres
días se secan los ladrillos en las canchas de cortado hasta que logren una resistencia tal que
permita construir con ellos el horno. El horno está conformado por un perímetro
permanente de ladrillo donde se encuentran las puertas por donde se introducirá la leña
para quemarlo y desde aquí comienza a erigirse partiendo por las “patas” que deben
respetar la línea de las puertas para no entorpecer el paso de la leña, estas son de siete
ladrillos, llegando al metro de altura aproximadamente y son la estructura base del horno
sobre ellas se disponen el enrejado de ladrillos que es el cuerpo del horno compuesto por las
rejas o dobles los cuales se van trabando por superposición, /Cuando un horno es construido
con sus paredes inclinadas hacia adentro, gradualmente a medida que se van superponiendo
las capas de ladrillos se va sacando un ladrillo por lado de modo de ir inclinando la pared hacia
adentro y dejar un punto de apoyo para el revestimiento que sella el horno “camisa”. En este
horno cuando el ladrillo llegaba de punta con respecto al borde, es decir de manera
perpendicular, se iba dejando un pequeño voladizo de 5 cm, esto se hacia cada dos capas ya
que su orientación se va alternando/. Se dispondrán entre 18 a 24 dobles superpuestos
llegando a una altura total entre 3.7 a 4.6 m. Si el ladrillo esta ya cortado y seco, listo para
ser montado en el horno, este proceso tomara de 2 a 3 días, llegando a estar compuesto
cada horno por entre 17000 a 24000 ladrillos. /El horno fue construido con 19 dobles o
capas de ladrillo, logrando una pared inclinada de 3 m de altura sobre el zócalo de 1.20 m y
compuesto por aproximadamente 18000 ladrillos / Una vez construido se revestirá con la
“camiseta”, una capa de ladrillo parado que forra el horno y luego es revocada con barro,
este ropaje además de sellar por completo el horno para impedir las fugas de calor debe
generar también una cámara de aire de modo de que el aire caliente pueda circular y el calor
llegue a cocer hasta la parte mas externa del ultimo ladrillo. Así como el moldaje para el
hormigón debe soportar el vaciado y someterse a esfuerzos de presión, este cascaron
envuelve debiendo permitir la circulación del aire y por tanto el paso del calor. /En un horno
tradicional la camiseta va montada en los ladrillos que componen el cuerpo del mismo, ya que
al ir desfasándose hacia adentro van dejando un punto de apoyo para este revestimiento, pero
en este caso en las caras inclinadas hacia afuera no se podía llevar acabo ese montaje ya que
los ladrillos se iban desfasando hacia afuera por lo que se debió extender hacia arriba el muro
del zócalo, esta vez con muro doble de ladrillo para otorgarle mayor estabilidad/. Ya selladas
sus cuatro caras laterales se comenzara a “quemar” el horno durante 3 días a fuego
continuo, colocando leña en las puertas del horno, ya que las puertas salen a dos caras
paralelas del horno, se ira alternando su uso, primero se sellaran atrás con ladrillo y barro y
se introducirá la leña por adelante para luego sellar adelante y abrir atrás así la cocción será
pareja. Se debe tener especial cuidado en no saturar las puertas con leña porque una
sobrecarga de calor podría fundir los ladrillos de las patas provocando un asentamiento del
horno y un posterior y posible derrumbe. Entre las 4 y 7 am luego de haber colocado la leña
suficiente, las puertas se cerraran a ambos lados, para que los ladrilleros puedan dormir. En
la primera etapa de cocción la cara superior del horno estará abierta de modo que el fuego
suba hasta las capas superiores. /Si bien el mayor problema técnico de la construcción del
horno invertido era su estabilidad estructural, existía un segundo problema, que tenía que ver
en como iba a funcionar esta cámara de aire en la cara inclinada hacia afuera y si podría cocer
bien los ladrillos, ya que si bien no se buscaba una mejora en la producción, bajo ningún motivo
se buscaba empeorarla. La clara señal de que el fuego ya había subido y que por tanto los
ladrillos se estaban cociendo bien era cuando se enrojecía el borde superior de cada cara, eso
quería decir que dicha cara se estaba cociendo de buena manera. Un acierto que tuvo el
proyecto fue que de manera contraria a como lo esperábamos los primeros bordes que se
enrojecieron fueron los de las caras inclinadas hacia afuera/ una vez allí el fuego se procederá
a colocar la tapa de modo de sellarlo completamente, se echará una capa de estiércol y
cortezas de madera sobre la tapa la que se quemara para lograr una mejor cocción de los
ladrillos superiores. Una vez puesta esta tapa no se seguirá introduciendo leña por las
puertas sino que el mismo calor quedara contenido de manera tal de cocer cada ladrillo.
Posteriormente las puertas se abrirán a ambos lados para dejar enfriarse el horno durante
1 a 2 días. Ya enfriado el horno se procederá a retirar el barro y la “camiseta” develando el
horno y permitiendo ver que tan buena fue la quema del ladrillo, los ladrillos que no se hayan
cocido por completo o hayan quedado negros por el humo del fuego, serán montado en otro
horno para quemarse nuevamente. Se procede así al desarme del horno para poder vender
cada ladrillo. /Ya sabíamos que estructuralmente el horno había respondido, solo faltaba
vislumbrar como se habían cocido los ladrillos. Una vez retirada la camiseta pudimos apreciar
que las caras inclinadas hacia afuera, aunque ya lo intuíamos debido a que el fuego subió
rápidamente en esas caras, fue notoriamente homogénea y sin ningún ladrillos negro por
acumulación de humo, no así en una de las caras inclinadas hacia adentro en donde el color de
los ladrillos era un tanto mas heterogéneo y quedaron alrededor de unos 12 ladrillos oscuros en
las capas superiores.
La obra contempla el desarme y venta del Horno ya que es ahí donde culmina esta “acción
efímera”, cuando el cuerpo es consumido y desaparece/.